jueves, 6 de noviembre de 2008

TEORÍA DE "EL TONO". El tono del beneficio social. Miguel Sabido.

En 1967 pedí patrocinio a Ricardo García Sainz para organizar un pequeño grupo de estudios interdisciplinarios basado en un esquema desarrollado en el Seminario de Teoría Dramática de Luisa Josefina Hernández en la UNAM. (Obviamente el que aquí presento se ha perfeccionado con los años pero, esencialmente, es el mismo.)

Lo diseñé para poder poner en práctica mi teoría del tono que había generado en el mítico Teatro del Caballito al observar que la actriz Martha Zavaleta al cambiar la energía de lugar cambiaba el "tono" de la escena representada en las obras. En un lenguaje coloquial hablábamos de una "zona" intelectual de actuación, una zona "emotiva" y una zona "pulsional" o instintiva. Y que cada una de las tres disponía de ciertos lugares específicos desde los cuales el actor emitía la energía y en cada uno se daban variaciones. Yo los llamé "nodos": nodos intelectuales, emotivos y pulsionales. Al llegar Jerzy Grotowsky a México para presentar su mundialmente famosa puesta de El príncipe constante lo contacté inmediatamente y asistió a uno de mis ensayos; al explicarle mis puntos de vista coincidió plenamente con la idea del cambio de energía como factor fundamental del tono.

Poco después conocí los trabajos del doctor Paul Mac Lean de la Universidad de Virginia acerca de su investigación acerca de las tres grandes acumulaciones de neuronas que forman nuestro cerebro. Al comentarle acerca de mis "nodos", Mac Lean asentió y me explicó: "Los puntos emisores que usted advierte: detrás de los ojos, sobre el paladar duro, en la base del cuello, en las axilas, la boca del estómago, etcétera, de hecho son terminales nerviosas de las tres acumulaciones cerebrales que emiten flujos de energía mensurables con la voz o la longitud de la mirada, y, por supuesto, cada uno de ellos logra un efecto muy distinto al ser sintonizados por la audiencia: pueden informarle, emocionarlo o provocar agresión intraespecífica o catarsis".

Puse en práctica estos conceptos en mis direcciones de teatro y logré "tonos" que tuvieron un enorme éxito. Gracias a las contribuciones de los notables integrantes del grupo de estudios patrocinado por Ricardo pude empezar a diseñar aplicaciones prácticas de este constructo. El objetivo principal del trabajo era el de llegar a localizar -y probar- un "uso social de los medios de comunicación".


Advertí que solamente podría llegar a probar los efectos de la micro comunicación intelectual, emotiva y pulsional pero que sin estar en contacto directo con los grandes medios de comunicación no habría manera de seguir elaborando este tan ambicioso corpus que para entonces se había convertido en la fundamentación de mi propuesta profesional.

Por entonces Ernesto Alonso nos dio la oportunidad a Vicente Leñero, Inés Arredondo y Pita Dueñas de enseñarnos a escribir telenovelas. Para mí resultaba una oportunidad dorada pues me permitía explorar el casillero "comunicación masiva emocional". Escribí tres o cuatro telenovelas comerciales con un buen éxito hasta que Ernesto Alonso me dio la gran oportunidad: escribir con el gran poeta Eduardo Lizalde, la telenovela histórica La tormenta. Para entonces mis estudios de teórico dramático me habían permitido establecer la estructura de la telenovela comercial.

Aplicándolo nació una metodología que permitía comprobar una de las 12 subhipótesis de la teoría del tono: "Es posible insertar elementos intelectuales en un flujo emotivo sin llegar a romper el tono emocional". La llamé formalmente "El uso social de la telenovela comercial" que definía toda telenovela comercial que logre un bien social comprobado sin bajar el rating, el share ni las ventas.

En ese momento ya era necesario un tipo de investigación mucho más elaborada que la que yo podía realizar privadamente. Le expliqué entonces mis puntos acerca de un "uso social de la telenovela comercial" a Emilio Azcárraga Milmo y le pedí patrocinio para diseñar, escribir, producir y, lo que era más importante, investigar los efectos cualitativos y cuantitativos de un esfuerzo de esta naturaleza. Con una visión del futuro notable me lo permitió. Solamente me advirtió que si bajaba el rating en los primeros capítulos se suspendería. Así nació Ven conmigo, dedicada a reforzar en la audiencia de manera sistemática el valor "es bueno que los adultos sigan estudiando" y presentó modelos de conducta al grupo de personas que podrían inscribirse en el Plan Nacional de Educación de Adultos (infraestructura de la SEP dedicada a facilitar que los adultos que no hubieran terminado la primaria pudieran hacerlo). Así, se convirtió en la primera telenovela comercial derivada de todos los estudios anteriores. Probó ampliamente la hipótesis casuística pues tuvo 32 puntos de rating promedio y según declaración firmada por el entonces subsecretario de la SEP Roger Díaz de Cosío fue el principal factor para que más de medio millón de personas se inscribieran en la infraestructura y siguieran estudiando.

A esta telenovela siguieron tres más Acompáñame, Caminemos y Vamos juntos, dedicadas a la planificación familiar y que según el "chart" diseñado por el promotor David Poindexter fueron el factor fundamental para la notable baja de explosión demográfica de México del 3.7 al 2.4 en cinco años.

La doctora Ana Cristina Covarrubias diseñó una investigación ejemplar para conocer los efectos cualitativos de Ven conmigo y el doctor Rubén Jara los de las siguientes telenovelas. La doctora me sugirió agregar a mi marco teórico la teoría del aprendizaje social del doctor Albert Bandura de la Universidad de Stanford con quien trabajo desde entonces.

En 1986, siguiendo el ejemplo de usar los grandes medios de comunicación de manera comprobatoria para el beneficio social -según su propia declaración- el doctor Patrick Coleman de la Universidad de Johns Hopkins utilizó exitosamente el procedimiento de componer canciones dedicadas especialmente a adolescentes para evitar embarazos precoces.

En 1980, la premier Indira Ghandi -a instancias de David Poindexter- tuvo la gentileza de invitarme a India para explicarle mi metodología y de esa visita nacieron dos telenovelas: Hum log y Hum rabí, cuyo efecto ha sido documentado por el doctor Arvind Singhal de la Universidad de Ohio. Poindexter se dedicó a llevar la metodología del uso social del serial de televisión y de radio por todo el mundo. Me llevó a dar seminarios en India, Kenya, Austria, China y hace poco en Etiopía.

En unos cuantos años el entretenimiento con un beneficio social comprobado -traducido como Entertainment-Education y después como EE- se ha convertido en una fuerza cada día mayor. Existen fundaciones de EE en Holanda, África del Sur, Estados Unidos y México (IMEC) El sitio de Internet Drumbeat tiene registrados más de diez mil estudiosos y practicantes de la metodología. Lo más importante es que gracias a la matriz original se han sumado las investigaciones profesionales llevadas a cabo en países como México, India, Nigeria, Gambia, Ghana y Etiopía, entre otros, donde han participado investigadores del más alto nivel mundial como Everet Rogers, Covarrubias, Jara, Vaughn, etcétera. En la actualidad el doctor Michael Cody de la escuela de comunicación de Anneberg de la Universidad de Southern, California, las ha puesto en orden y las analiza conforme a los planteamientos de 1974. La investigación generada por la metodología nacida en México está a punto de convertirse en uno de los esfuerzos más importantes de la historia para conocer los beneficios sociales que pueden generar los medios de comunicación masivos.

Hasta el momento tego pruebas del efecto de la micro comunicación intelectual, emotiva y pulsional, del efecto de la media comunicación intelectual, emotiva y pulsional y pruebas sobradísimas de la macro comunicación emocional (con toda la experiencia de telenovelas y radionovelas. Me falta comprobar las hipótesis de la comunicación masiva pulsional). (La que contestaría si Big Brother o El rival más débil son inocuos o le causan un perjuicio grave a la sociedad.) Ese es uno de los motivos que me impulsan a pedir la concesión de un canal comercial de TV en el que puedan aplicarse todos los planteamientos, investigaciones y resultados de este esfuerzo que pronto cumplirá 40 años. La extraordinaria visión de Ricardo García Sainz, Emilio Azcárraga Milmo y David Poindexter que patrocinaron mis esfuerzos es difícil de encontrar en funcionarios, concesionarios y promotores sociales. Creo firmemente que la discusión para la concesión de las nuevas estaciones comerciales de televisión ha sido planteada en un terreno filosófico equivocado. La "libertad de expresión" es un concepto generado en el siglo XVIII para asegurar a los enciclopedistas franceses la posibilidad de señalar los defectos de Luis XVI. En ese terreno la subcomisión encargada de elaborar el predictamen de la ley de radio y televisión siempre será derrotada por sus adversarios porque la esencia de la polémica resultan ser las opiniones que cada uno de ellos tiene. Es un laberinto de palabras donde sucede un diálogo de sordos. Lo que hay que discutir son las pruebas. Y el entretenimiento con un beneficio social las tiene. Y recogidas a lo largo de 30 años en más de 12 países y presentadas por las más altas autoridades académicas. Vale la pena echar un vistazo serio a estas argumentaciones que no se basan en la opinión apasionada y partidista sino en el método científico comprobado y aceptado en el mundo entero.